Mónica Jara y un recuerdo que prevalece en el tiempo

Mónica Jara y un recuerdo que prevalece en el tiempo

A cuatro años de su muerte, sus allegados y familiares la recuerdan como docente, deportista y sobre todo una gran persona. La docente falleció el 12 de julio de 2021, tras 12 días de lucha debido a la explosión en la Escuela Albergue N°144 de Aguada San Roque.

Foto de Mónica Jara luego de recibirse como docente

En 2017, Mónica comenzaba a estudiar en el Instituto de Formación Docente N°9 de Centenario, para lograr trabajar de su vocación, ser docente. Así fue como, con mucha dedicación y esfuerzo estudiaba sin descanso para lograr su objetivo.

Día a día Jara dividía su tiempo entre sus estudios y su familia, siendo madre de dos niñas a las cuales acompañaba incondicionalmente. “Ella hizo un gran sacrificio por su carrera, viajaba, se ocupaba de su familia e igualmente siempre la veías con una alegría inmensa” contó Sabrina Spaiger, prima de Mónica.

Por su parte, Paula Spaiger, excompañera de Mónica, contó, “Siempre llevaba las materias al día, se esforzaba mucho y era muy inteligente”.

De esta manera, la mujer que vivía en Contralmirante Cordero se convirtió en “Seño Moni”, lo cual la llenó de felicidad. Pero el destino es cruel y tenía otros planes para esa maravillosa mujer llena de sueños.

En 2021, Jara consiguió su primer trabajo como profesora en la pequeña localidad rural Aguada San Roque, de apenas 300 habitantes, a la cual llegaba después de viajar más 120km.

Pese a las distancias que debía viajar y el sacrificio que representaba enseñar en ese lugar, Mónica se mostraba muy entusiasta y feliz por la oportunidad de estar en el aula educando a los niños de la localidad.

Primeramente, conoció a los alumnos vía zoom debido a la pandemia que estaba ocurriendo. Juan Villanueva, su esposo expresó, “Siempre fue para adelante, la primer clase de ella fue por zoom y yo siempre la acompañaba cebándole mates mientras ella trabajaba”.

Así fue como, el lunes 28 de junio Mónica afrontaba el gran desafío de comenzar a dar clases presenciales en la escuela albergue de Aguada San Roque. De esta manera, su pareja la llevo a su primer día como maestra de sexto y séptimo grado.

Una vez allí, la profesora debía quedarse durante 15 días, algo que demostraba su gran sacrificio y vocación por la docencia. De esta forma, Jara durmió en la escuela albergue para empezar a dar clases el día siguiente.

Esa trágica mañana la docente acompañó a dos gasistas hasta la caldera de la escuela debido a una posible fuga de gas, en ese momento fueron sorprendidos por una gran explosión en la que fallecieron al instante ambos operadores.

Por su parte, Mónica fue trasladada al Hospital Castro Rendón de Neuquén y luego, de urgencia, a una clínica especializada en quemaduras ubicada en Mendoza.

Los partes médicos eran desalentadores, ya que tenía el 85% del cuerpo quemado, con múltiples órganos comprometidos. Aun así, luchó durante 12 días. Días en los que su familia, sus compañeros, los sindicatos docentes y una buena parte de la sociedad estuvieron pendientes de su estado.

Lamentablemente, el 12 de julio se dio a conocer el fallecimiento de la docente. Mónica tenía apenas 34 años y había cumplido su sueño unas horas antes del accidente.

Desde entonces, cada aniversario de su fallecimiento es también un día de memoria y de reclamo. Su rostro se convirtió en símbolo de una causa más amplia, ya que comenzó a ser la imagen de lucha por escuelas seguras, por condiciones dignas para enseñar, aprender y por una educación pública que no sea sinónimo de peligro.

A cuatro años de su partida la docente sigue siendo recordada. No solo en el recuerdo íntimo de sus familiares, sino también en las calles, en las escuelas, en los actos y en cada aula donde una maestra enseñe. Porque Mónica Jara es el reflejo de miles de docentes que, como ella, se sacrifican todos los días para educar pese a las condiciones adversas y por un solo motivo, el amor por enseñar a las próximas generaciones.

Norma Albarrán: "No fue un accidente, fue una negligencia"

A cuatro años de la explosión en la escuela 144 de Aguada San Roque, en la que fallecieron la maestra Mónica Jara y los operarios Nicolás Francés y Mariano Spinedi, el juicio tuvo un desenlace que dejo muy disconforme a todos y especialmente a la madre de Mónica, Norma Albarrán, quien no dudo en expresar su indignación.

De esta forma, en la ciudad de Cutral-Co, después de 12 audiencias, los jueces Maximiliano Bagnat, Ignacio Pombo y Lisandro Bergonobo dieron a conocer la sentencia a los cinco imputados, entre ellos exfuncionarios provinciales y empresarios vinculados a la obra de gas que provocó la tragedia.

La pena más larga fue para Sergio Percat, inspector de obra, quien fue condenado a 5 años de prisión efectiva y 10 años de inhabilitación para ejercer como ingeniero.

Los familiares de las víctimas se muestran muy disconformes y reclaman justicia mientras advierten sobre la falta de controles y el abandono estatal que permitió que una escuela funcionara en estas peligrosas condiciones.

Así es como, cada 29 de junio exigen que el caso no quede impune y que se reconozca la responsabilidad del Estado en la cadena de negligencias que terminó con tres vidas.

“Sigo en pie, pero ya no pido justicia porque no la hay y no la va a haber, la muerte de mi hija no sirvió para nada y el Estado sigue teniendo las mismas negligencias” declaró Norma Albarrán con mucho dolor.

Mónica y su vínculo con el deporte

Mónica Jara siempre se mostró como una persona muy activa que siempre buscaba nuevos retos y el deporte no era la excepción. En 2017, empezó a jugar torneos de fútbol con sus amigas y primas, formando parte del equipo de fútbol 5 “La Redonda”.

Mónica Jara junto a sus compañeras de equipo

“Era muy buena compañera y una muy buena persona que siempre se mostraba con alegría” dijo una de sus excompañeras de equipo.

Mónica se desempeñaba en el mediocampo y jugaba con mucha pasión y entrega, algo que la caracterizaba. “Cuando jugaba era una topadora y era el corazón de nuestro equipo” recordó con felicidad Sabrina Spaiger.

En este equipo de amigas Jara jugó y ganó muchos torneos en localidades como Cinco Saltos, y Villa Manzano, siempre con una sonrisa.

Tiempo después de su fallecimiento algunas amigas de Mónica decidieron hacer un equipo en su honor, llamado “Las Moni”. Este equipo logro ganar un torneo en Centenario y de esta forma honrar su memoria.

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